¿Quieres cambiar algo de ti mismo? Aquí tienes 4 pasos para empezar ya.

Querida EXIGENCIA,

Te escribo porque hoy es un gran día para mí. Hoy es el día en que tengo que decirte adiós. Hace mucho tiempo que vives conmigo, si no recuerdo mal, desde que era bien pequeña. Te agradezco mucho tu acompañamiento y constancia, pues me has ayudado a aprender y a superarme en muchos momentos de mi vida. Pero no quiero seguir cargando contigo. Me he dado cuenta que tu presencia me impide que tu compañera VALORACIÓN y la gran deseada AUTOESTIMA, estén más cerca de mí en mi día a día. 

Por todo lo vivido, hoy quiero decirte adiós y gracias.

By Sebastian Picher

By Sebastian Picher

¿Cuántas veces has pensado en deshacerte de aquello que menos te gusta de ti?

¿Lo has intentado alguna vez?

¿Cuántas veces lo has conseguido realmente?

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Etiquetas, NO GRACIAS.

¿Qué manía es esta ahora de etiquetar a los niños y colgarles el cartelito de “este niño es….”?

¿Qué nos pasa a los profesionales de hoy día que si no le hacemos un diagnóstico a un niño parece que no hacemos nada, o que nuestro trabajo no es suficiente?

Oye mira, pues no, yo no estoy de acuerdo….a mi no me pillan en esta tendencia. Me niego en rotundo a catalogar a un niño de esto, o lo otro, o lo de más allá, porque simplemente tenga unos rasgos de personalidad, o porque tenga una época en la que está más activo, rebelde, callado o llorón. Me niego a encasillar a un niño, haciéndole creer que no puede ser de otra forma, y que por supuesto, no podrá cambiar. ME NIEGO. Va en contra de mis principios, pero sobretodo creo que nos perjudica como profesionales de la psicología, y nos estigmatiza. Perdonadme la crudeza de mis palabras, pero es que estoy indignada.

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“Yo tampoco lo sé todo (y lo reconozco)”

Hoy quiero admitir que………a menudo, DUDO…., y no lo sé todo acerca de lo que se me pregunta.
Si, Si,ya lo sé. Sé que que es normal, que a todo el mundo le pasa, que no se puede saber de todo…Bla, bla, bla. Pero yo me refiero a cosas que quizás deberías saber por tu profesión, por tu experiencia o por tus conocimientos. Pues sí, bienvenidos al club de los “YA TAMPOCO LO SÉ TODO (Y LO RECONOZCO)”. Y aquí es donde nos encontramos la diferencia.

¿Por qué nos cuesta tanto reconocer nuestras carencias?
¿Qué imagen estamos intentando transmitir tras esta actitud?
¿Crees tú que si alguien te confiesa su desconocimiento, tendrás un peor concepto de esa persona?
¿Y si fueses tú esa persona? ¿Cómo te sentirías?

Mapa

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