Etiquetas, NO GRACIAS.

¿Qué manía es esta ahora de etiquetar a los niños y colgarles el cartelito de “este niño es….”?

¿Qué nos pasa a los profesionales de hoy día que si no le hacemos un diagnóstico a un niño parece que no hacemos nada, o que nuestro trabajo no es suficiente?

Oye mira, pues no, yo no estoy de acuerdo….a mi no me pillan en esta tendencia. Me niego en rotundo a catalogar a un niño de esto, o lo otro, o lo de más allá, porque simplemente tenga unos rasgos de personalidad, o porque tenga una época en la que está más activo, rebelde, callado o llorón. Me niego a encasillar a un niño, haciéndole creer que no puede ser de otra forma, y que por supuesto, no podrá cambiar. ME NIEGO. Va en contra de mis principios, pero sobretodo creo que nos perjudica como profesionales de la psicología, y nos estigmatiza. Perdonadme la crudeza de mis palabras, pero es que estoy indignada.

¿Qué somos los vendedores de carteles? NO. Somos profesionales que creemos en el cambio, que pensamos que todo aquel que tiene voluntad de mejorar lo puede conseguir, que creemos que el ser humano evoluciona, crece, se descubre, aprende…Y entonces, ¿Por qué le hacemos creer al niño que es de una determinada forma?¿Por qué no le dejamos descubrirse y conocerse? Tal vez necesitamos dar siempre una respuesta al padre o a la madre, cuando a veces no la tenemos. ¿De quién es la urgencia? ¿Nuestra o de los padres?

En la mayoría de las ocasiones, los padres están perdidos, y no saben cómo afrontar algunos cambios que se producen en sus hij@s y buscan respuestas rápidas. Pero no por ello, nosotros(psicólogos, maestros, etc) también tenemos que dejarnos llevar por esa prisa e intentar dar una respuesta inmediata. Los niños absorben todo de su alrededor, están en constante aprendizaje y necesitan referentes en su vida. Pero no, adultos que les juzguen constantemente y que les releguen a la casilla de salida de l@s “rebeldes”, l@s “hiperactiv@s”, las “marimachos”, l@s “conflictiv@s“, los “insegur@s”, etc.

¿Cómo te sientes tú cuando alguien te etiqueta?

¿Sientes un peso sobre tus hombros?

¿Te condiciona a la hora de relacionarte con esa persona?

¿Asumes esa etiqueta como tuya?

Tenemos la obligación de analizar, observar, esperar….y dar opciones al cambio.  Y sobre todo acompañar y asistir a su desarrollo con cariño, amor y respeto. Lo demás irá llegando, sin prisa, pero sin pausa.

Estas reflexiones llegan tras hablar con padres y madres de niñ@s que se encuentran en diversas situaciones de la vida, que en algún momento necesitaron la opinión de un experto, y que solo encontraron crítica y desamparo.

Va por ell@s. Gracias por darme la posibilidad de hacer autocrítica y de reflexionar en voz alta sobre cómo mejorar dentro de mi gran profesión: ACOMPAÑAR HACÍA EL CAMBIO.

Vanesa.

P.D: Comparte conmigo tus opiniones y vivencias, me encantará leerte.

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3 comentarios en “Etiquetas, NO GRACIAS.

  1. ¡Tienes mucha razón!, un niño o niña no debería sentir el peso de nuestras expectativas cuando se está desarrollando, les limita y condiciona su crecimiento. Ojalá esta visión se expanda entre más profesionales para conseguir entre todos una sociedad que proteja la libertad de los niños/as.

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