Cuando el esfuerzo merece la pena

Hoy quiero charlar contigo tranquilamente, desde el corazón, con sinceridad y cercanía. Casi siempre que conversamos te recomiendo pautas, actitudes, actividades…..pero hoy me apetece hablarte de mi, con proximidad, como si estuviésemos en nuestra cafetería preferida tomando algo. ¿Qué tomas tú? Yo tomaré un té verde con hierbabuena.

Ayer tuve un buen día, con energía y lleno de emociones varias y momentos muy productivos. Es de esos días en que te acuestas pensando…”¡Ufff, qué bien me ha ido hoy!, he hecho todo lo que me había propuesto, qué orgullosa estoy de mi misma”. 🙂

Y lo mejor de todo es que ese buen rollo y energía +  aún me dura hasta hoy…me he levantado con las pilas cargadas. Y pensaréis, bueno, y ¿qué es eso tan extraordinario que le ha pasado a este chica?. Pues en realidad nada que no os pase a vosotros muy a menudo, probablemente. Pero hace tiempo que decidí, como ya sabéis, dar valor a los pequeños logros que iba haciendo poco a poco….para así, ir conquistando mis grandes retos.

         Melissa Askew

Melissa Askew

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que por fin llega el día en que el esfuerzo, la perseverancia y el trabajo diario, no ha caído en saco roto, y veis por fin algún resultado? Pues esa fue mi sensación.

Me levanté temprano, como siempre. Quería dejar terminadas algunas cosas en casa antes de irme al cole, a mis clases. Así que, después de mi momento preferido del día, desayunar leyendo el periódico, me puse en marcha con energía. Cuando me dí cuenta ya era la hora de marcharse. Era lunes, primer día de la semana, por tanto, los niñ@s vienen con las pilas cargadas del fin de semana y con la energía desbordada…..me esperaba una jornada movida.

Este mes estamos trabajando la CREATIVIDAD a través de diferentes actividades, dependiendo de la edad del grupo. Y ayer, gracias a la concentración, la actividad manual y la música zen de fondo, los nin@s consiguieron crear un ambiente de apertura, confianza y seguridad increíble. Os cuento….

Alguien venía enfadado, con rabia y frustración. No aceptaba lo que le estaba pasando y no quería estar allí, pero recibió de sus compañeros palabras de cariño y apoyo.

“Yo si fuese tú, lo intentaría…”. “Entiendo que estés enfadado, yo también lo estaría…”. “Seguro que Oscar te apoya en eso…”

Al final de la clase le pregunté qué había aprendido de la clase de hoy

“El apoyo de mis compañeros”

Leigh Kendell

Probablemente no había sido su mejor clase, ni tampoco habíamos encontrado el alivio a su enfado, pero él se fue con la sensación de que no estaba solo y que sus compañeros le apoyaban y le entendían. PRIMER REGALO. ¡SÍ!

Quise valorar la actitud, el esfuerzo, la motivación y la evolución desde el inicio del curso de una alumna. Está haciendo un gran trabajo personal. Ella me regaló una sonrisa y una mirada de satisfacción y orgullo. Después se esfuerzó en cumplir su compromiso en clase, para ese mismo día, antes de lo previsto. ¡Aluciné! SEGUNDO REGALO.

Chris Lu

Pasada la primera hora, ya estaba más que satisfecha con lo que había ocurrido ese día….me podía ir contenta. Pero…aún me quedaba más. Mis peques venían revueltos y contentos, como siempre. Nos tocaba trabajar esta vez la creatividad a través de mandalas….Misma fórmula: libertad de expresión, música de fondo y a trabajar. Es increíble cómo la seguridad del entorno y la confianza propician en niñ@s de entre 4 y 7 años la expresividad y la comunicación. Hablan, se ríen, discuten, se valoran, se miman, se cuidan…..y de repente, uno de ellos nos cuenta su “secreto” como algo natural y divertido. ¡Me encantan! Son geniales. Los demás le preguntan inocentes y charlan tranquilamente sobre el asunto. Algo que un adulto jamás hubiese contado en esa circunstancia, o en ninguna. TERCER REGALO. ¡Ohh yea!

El día aún dio para unos cuantos regalos más, que serán para otro post….. 😉 Pero con esta primera parte del día ya me siento feliz. Han valido la pena noches desveladas por ideas no resueltas, horas perdidas buscando la opción perfecta, preocupaciones que van más allá del ambiente profesional cuando se tratan de seres tan pequeños, discusiones sobre el bien y el mal, tardes de debate, luchas por conseguir el objetivo marcado, etc, etc, etc. Todo eso queda superado, integrado, asimilado e incluso olvidado….con tal de ver esas caras de orgullo, satisfacción y alegría.

Y ahora, me queda con el corazón en calma y con la mente en marcha…porque sigo buscando ese resultado, ese aprendizaje, ese escalón más arriba, que me siga recordando que el esfuerzo merece la pena.

Me encantaría que compartieses conmigo cuáles son esos esfuerzos que haces y que merecen la pena. Espero tus comentarios aquí abajo. Me encantará leerlos. TE ESPERO.

¡Feliz día!

Vanesa.

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